FRENTE A BUROCRACIA, DEMOCRACIA

DESDE WALKING DEAD A  LA CAJA DE PANDORAALCALDADA DENUNCIADA POR DÁVIDE EN SU DÍA, SE VE CONFIRMADA POR EL TRIBUNAL SUPREMO
La fiabilidad del registro de la Agencia Tributaria, en dudaArruinado por Hacienda
Hacienda no puede hacer visitas sorpresa sin autorización judicialHacienda analizará redes sociales

 

FRENTE A BUROCRACIA, DEMOCRACIA

En la  Real Academia Española de la Lengua hay dos palabras con significado bien distinto, de un lado  burocracia, entendida  en su acepción tercera y cuarta como:   Influencia excesiva de los funcionarios en los asuntos públicos.  Administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas”; y de otro lado la palabra democracia,  entendida en  todas sus acepciones como “Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado”.

Dos palabras nacidas, en apariencia, para  denominar distintas realidades de la vida que se conectan entre si.  Sin embargo, nuestra experiencia  de lo cotidiano ha comprobado que una de las dos palabras termina fagocitando, en parte, a la otra o lo que es peor aún, parasitando  sobre la otra.  

La palabra burocracia  pese  tener cuatro acepciones tiene la  extraña virtud de acabar adaptando todos sus significados al servicio  de las dos citadas anteriormente ( Influencia excesiva,,,,,  y Administración ineficiente). Es difícil saber que fue antes, si  la tercera de las acepciones o la cuarta,  porque una y otra se unen sin solución de continuidad en una  especie de perverso  bucle sin fin. Del matrimonio de estas dos últimas surge una prole de hijos ilegítimos, trillizos para más señas, que el derecho ha venido a bautizar con los nombre de “ arbitrariedad”, “desviación de poder” y “abuso”

La palabra democracia sin embargo, nace con un espíritu y voluntad inequívocamente frescos y transparentes en su meta, pero tortuosos y vulnerables en su recorrido.

La palabra democracia, como hoy la entendemos,  es el resultado de siglos de luchas  y de evolución en  la búsqueda de una sociedad mejor; más justa e igualitaria donde el súbdito pasa a adquirir la condición de ciudadano.

La Democracia se instrumentaliza, desde el punto de vista subjetivo, a través de los representantes de los ciudadanos, y estos a su vez, se organizan por medio de instituciones, que deberían estar al servicio de los representados.

La Democracia es mucho más que un significado en un diccionario. Aproximarse a su verdadero espíritu y significado es un proceso lento,  que como el agua mansa ha de ir empapando  las conciencias de los ciudadanos

España no adquirió conciencia democrática de repente. La ciudadanía no se levantó un buen día siendo demócrata. Consecuentemente  las instituciones formadas por esa misma ciudadanía, tampoco vieron de repente  la luz de la democracia  en un instante. Ambas, personas e instituciones, han ido  adquiriendo en un proceso  lento pero imparable el significado del sentido del Estado Democrático, sus instituciones y al servicio de quién deben de estar

En una democracia las instituciones adquieren personalidad propia de la mano y sobre todo del espíritu de todas y cada una las personas que las integran.

La calidad democrática de un pueblo se puede medir  por  sus instituciones, pero no basta con la creación nominal de las mismas, hace falta una verdadera actividad   en defensa del pueblo que presumen representar.

En ese mismo orden de cosas, los representantes de los ciudadanos han creado, más por imitación que por convicción, instrumentos pomposamente llamados "Defensores de Pueblo" (en todas sus categorías), que presuntamente existen para defender a los ciudadanos de los abusos, las desviaciones de poder  y las arbitrariedades de los burócratas, es decir,  de aquellos que acaban haciendo  suyo lo que debería ser de todos.

Los derechos  que hoy se ven con total naturalidad, eran impensables hace bien poco tiempo.

Sin perjuicio del camino que aún queda por recorrer, ni todas las instituciones  lo han recorrido por igual, ni todas lo han hecho a la misma velocidad.

Los ecosistemas  ideales  para  el desarrollo de la burocracia son las dictaduras y los autoritarismos de cualquier nivel.

Los burócratas, todavía hoy, se atrincheran en sus negociados resistiéndose a los cambios favorecedores del servicio público, tratando, con el beneplácito en demasiadas ocasiones  de nuestros defensores electos, de convertir esos negociados en auténticos reinos de taifas al servicio de sus intereses.

El burócrata hace del superior conocimiento de su área de trabajo, frente a una mayoría de ciudadanos,  una herramienta mediante la cual volver a subyugar precisamente a aquel al que se comprometió ayudar.

El burócrata por razones tan espurias como la  comodidad, el medrar, el beneficio material, la ambición personal o el simple placer del ejercicio del poder, por pequeño que este pueda ser, trata de subvertir la esencia de su función en perjuicio del ciudadano.

El burócrata, en su perversión moral y funcional, llega a crear una normativa inexistente y carente de  fundamento de ninguna clase que  llena de obligaciones al ciudadano.

Es por todo lo anterior que, a día de hoy, asumimos con total naturalidad el temor reverencial y paralizante, que una parte importante de nuestra ciudadanía  siente cuando tiene que relacionarse con una Administración  que debería estar  a su servicio.

Pues bien, en la convicción de que estas letras solo pueden incomodar a quien tenga alma de burócrata y con la sana intención de contribuir a insuflar aire fresco y democrático, desde nuestro rincón virtual, una serie de ciudadanos de a pie, profesionales y empresarios hemos emprendido esta tarea quizá ilusa, quizá acertada, el tiempo lo dirá, de tratar de llevar un poco más  de luz al mundo tributario, en cualquiera de sus instituciones, con la finalidad  de servir  a los demás  y frente a quienes se resisten a democratizarse recordándoles que la Administración está al servicio del ciudadano y no al revés.

Por eso proclamamos  con firmeza: “FRENTE A  BUROCRACIA, DEMOCRACIA"