LA INSPECCIÓN EN MUCHOS CASOS FUNCIONA CON PRACTICAS PARECIDAS A LA EXTORSIÓN

LA INSPECCIÓN EN MUCHOS CASOS FUNCIONA CON PRACTICAS PARECIDAS A LA EXTORSIÓN

 

HACIENDA ESA GRAN DESCONOCIDA.

Esta es una de las muchas perlas que reveló Ignacio Ruiz-Jarabo  Colomer en una entrevista concedida a la cadena SER. (hacer click aquí para escuchar la entrevista)

Ignacio Ruíz-Jarabo  Colomer es inspector de Hacienda y ha desarrollado la mayor parte de su vida profesional vinculado a la Administración Tributaria. Fue Director de la Escuela  de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria (AEAT). Culminó su periplo en el Sector Público siendo Presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) El sr. Jarabo opina que la AEAT es una fran desconocida para la gran mayoría de los españoles.

 

CUANDO VENGA EL “EJERCITO DE PACHO VILLA” LO MEJOR QUE PUEDES HACER ES REZAR.!
 

Dice el Sr. Jarabo, desde una autoridad innegable, que los inspectores en su trabajo cotidiano carecen de un verdadero y efectivo control. Formalmente si lo tienen, pero en la práctica es bien distinto. Dentro de la organización de la AEAT, existen mecanismos de control asimilables a los popularmente conocidos como "asuntos internos". En la práctica y más allá de las denominaciones formalistas, no funcionan. Tal es así, que el trabajo de los inspectores en muchos casos, deja mucho que desear. En la práctica y debido a esa falta de control efectivo sobre su actividad son lo más parecido al ejército de Pancho Villa. No existe una real cadena de mando. Apenas hay órdenes concretas y cuando las hay, si se desobedecen, no pasa nada.

En opinión del antiguo Director General de la AEAT cuando un contribuyente cae en manos de un inspector de Hacienda, si es creyente lo mejor que puede hacer es rezar.

 

PRACTICAS PARECIDAS A LA EXTORSIÓN
 

En su opinión, la cosa va tan lejos que en muchos casos la inspección funciona con prácticas parecidas a la extorsión. A modo explicativo, el Sr. Jarabo expone un ejemplo en el cual un presunto contribuyente (C), al ser llamado por la inspección (I) y analizada su situación, se detecta una deuda tributaria no declarada o mal declarada por importe de 50.000 euros. No es descabellada la posibilidad de que pese a que la deuda descubierta fuera de 50.000 euros,  la situación se desenvuelva literalmente de la siguiente manera:

I: "Si yo he visto 50.000 pero vamos a llegar a un acuerdo por 200.000". 

C: Ni hablar, yo no firmo por 200.000 mi deuda es de 50.000 

I: "Ya, ya , pero tenemos que firmar por 200.000".

C: ¡Ni hablar!

I: " De acuerdo, pero entonces te pongo un millón". 

C: Pero un juez me dará la razón

I: Si, pero dentro de diez años.

Y como para recurrir el millón hay que pagar o avalar durante diez años, la historia termina haciendo que se firme el acta por 200.00,  sonrisa incluida.

Eso,  cuando ocurre,  se llama extorsión.

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